domingo, 16 de febrero de 2014

Mis argumentos favoritos para defender la vida


1. Cada vida cuenta
   Tú, yo y cada ser humano que viene al mundo fue pensado por el amor de Dios.

   Los que ya reconocemos ese amor de Dios y experimentamos cada día su misericordia, somos especialmente sensibles a algo que, de todas formas, cualquier persona puede percibir en su conciencia: que toda vida humana es infinitamente valiosa, por pequeña, débil o enferma que parezca, y que debe ser acogida, respetada, protegida, cuidada… ¡amada!

   “…Que hasta el más vil gusano su destino ya tiene,
que tu aliento palpita en todo lo que viene…”
-Dulce María Loynaz, poetisa cubana

   Independientemente de nuestras creencias religiosas, las personas somos capaces de percibir algo sagrado en cada ser humano, especialmente en el más débil, enfermo o inocente. ¿Qué importa que aún sea muy pequeño, que no pueda sentir, pensar, expresarse o actuar como nosotros, para que sea ya inmensamente valioso, humanamente valioso?

2. No es una cuestión religiosa…
   No defendemos la vida por ser cristianos. Todos hemos sido embriones: creyentes o no creyentes; abortistas, provida o indiferentes. Todos podemos reconocer que nuestra existencia es valiosa, y que no estaríamos aquí si hubiéramos sido abortados.

   Pero es verdad que muchos de los que defendemos la vida somos cristianos. Hay dos razones: a) Hemos conocido el amor de Dios por cada uno, y b) Jesús nos da la fuerza para reconocer una verdad a veces incómoda y defender la vida, aunque sea a contracorriente.

3. Sólo la verdad nos hace libres
   Respetar la vida humana no es algo opcional, que se deje a la voluntad de cada cual, como reclaman algunos, invocando un extraño concepto de “libertad”.

   Años de abortismo han puesto de manifiesto que el aborto no libera, es un drama. Con el aborto no se rompen cadenas, con el aborto se ha echa sobre muchas mujeres y hombres una carga muy pesada.

   Ya nadie es capaz de negar que el aborto es un drama, hasta los abortistas lo reconocen. Pero entonces debemos preguntarnos… ¿por qué? 

   El aborto es un drama precisamente porque, por debajo de todas las justificaciones, cada mujer intuye que lo que hay en su vientre es su hijo. El padre y los que la inducen o presionan para abortar, también lo saben. Y por eso abortar es una vivencia traumática para la madre, el padre y su entorno.

4. El aborto daña a la mujer
  La experiencia de atención personal a parejas o mujeres abandonadas que están tentadas de abortar, así como la acogida a personas que han sufrido las consecuencias psicológicas del aborto provocado, nos está mostrando cada día más claramente el drama y el terrible daño que produce en la psicología de miles de mujeres y también hombres, muchos de ellos jóvenes.

   Las mujeres que abortan tienen un riesgo varias veces mayor de depresión y suicidio que las que dan a luz a sus hijos. Se ha estimado que decenas de mujeres se suicidan cada año en países como España como consecuencia de un aborto.

   El síndrome post-aborto afecta al 90% de las mujeres que se someten a un aborto. Sus manifestaciones son negación del hecho y su consecuencias, depresión, ansiedad, síndrome del aniversario (cuando se cumple la fecha del parto que no tuvo lugar o la del aborto), ruptura de la pareja, drogadicción, alcoholismo, problemas sexuales, conducta sexual autolesiva, pesadillas, insomnio, suicidio.

   Es fácil arrancar el hijo del vientre de su madre. Arrancarlo de su mente es otra cosa... El síndrome post-aborto se da incluso en mujeres que no manifestaron ninguna aversión moral al aborto. Al principio, muchas ni siquiera asocian sus síntomas al aborto.

   En el libro “Victims and Victors”, varias mujeres violadas denuncian que se las utilice para justificar el aborto sin preguntarles a ellas. El 70% de las que se quedaron embarazadas, no quisieron abortar. Y de las que abortaron, el 90% se arrepintió, lo vivió como una segunda agresión. La violación las agredió en su sexualidad, el aborto las agredió en su maternidad.

   Llamar “salud” reproductiva al aborto, además de cinismo, supone una doble contradicción. El aborto no sólo acaba con la vida del hijo, sino que daña la salud de la mujer.

   El aborto no es una verdadera solución, todo lo contrario, frente al enorme reto psicológico, personal y social que supone a veces un embarazo en condiciones difíciles. Necesitamos soluciones auténticamente solidarias con la maternidad, para que las parejas o mujeres solas sean realmente libres, se vean libres de coacciones de todo tipo y puedan tener a sus hijos.

5. La vida empieza en la concepción
   Un espermatozoide, en el entorno favorable de la vagina de la mujer, puede vivir hasta 5 días. Un óvulo, en el entorno favorable de la trompa de Falopio, puede sobrevivir durante 8-24 horas. Pero cuando el espermatozoide fecunda al óvulo, esa nueva célula que es el cigoto, es un ser con una esperanza de vida de 85 años. Si alguien lo elimina, elimina los 85 años de vida que habría tenido esa persona.

   La vida de cada uno es un proceso continuo que empezó en la concepción; si alguien lo corta en cualquier punto, no sólo le está arrebatando lo que ya es, sino también todo lo que podría haber sido, y el bien que podría haber hecho a otros.

   Entre la formación del cigoto y la muerte en la ancianidad, todo es un desarrollo gradual, sin solución de continuidad. No hay ya ningún momento de cambio esencial en el cual ese ser pueda pasar de no ser humano a ser humano. En cambio, en la concepción sí se da ese cambio esencial: dos células reproductoras, el óvulo y el espermatozoide, se fusionan y dan lugar a un nuevo ser que tiene la capacidad de desarrollarse como humano.

   El embrión tiene ya un código de ADN propio, que le identifica como ser humano, con todas sus potencialidades. Es un ser humano único, irrepetible. Incluso los gemelos, que comparten el mismo código genético, son cada uno de ellos únicos e irrepetibles.

   En el código genético y el mapa epigenético del embrión, existe ya un proyecto corporal con todas las características del nuevo ser humano: si será rubio, si tendrá los ojos marrones, si tendrá la nariz de su madre o la sonrisa de su padre…

   Un embrión de pocas semanas tiene ya un corazón que late. A las 8 semanas sería como una pequeña habichuela en la palma de la mano, pero tiene ya todos sus órganos y estructuras formados.

   “Es lo mismo acabar con una vida ya nacida o con una que está empezando a existir. Si alguien será humano, ya lo es” (Tertuliano, siglo III).

6. Todos tenemos derecho a la vida
   El derecho a la vida de todos los que viven es previo a las leyes, está por encima de ellas. Éstas no pueden hacer otra cosa, para ser justas, que reconocerlo: “Todos tienen derecho a la vida” –reconoce la Constitución Española, art. 15.

   Una mujer abortista llevaba una pancarta que decía: “yo aborto, tú respetas”. En realidad, significa: “yo mato, tú te callas y miras para otro lado”.

   “Nada de lo humano me es ajeno” –dice Terencio (s. II a.C.)-; por tanto, ¿quién nos puede pedir, honradamente, que miremos para otro lado mientras se acaba con la vida de aquellos que reconocemos como hermanos nuestros?

   Dijo la Madre Teresa: “Muchos se manifiestan preocupadísimos por los niños de la India o los de África, donde tantos mueren, sea por enfermedades, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto. Por eso elevo mi voz en la India y en todas partes: hagamos que todo niño, nacido o no, sea un niño deseado. El aborto va en contra del mandamiento del amor”.

   “Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente” (Juan Pablo II)
  
7. Una cuestión de solidaridad
   Como afirma el Papa Francisco en “La Alegría del Evangelio”, “no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”.

   El aborto es la excusa perfecta para no tener que ayudar personal ni socialmente a las embarazadas. Se las culpa de su embarazo, se las abandona y se crea una estructura opresora que las conduce hacia el aborto. La carga de ese drama la llevará la mujer durante toda su vida. "El aborto es el arma más machista que hay" -dijo una mujer que había conocido muchos casos y ayudado a muchas mujeres.

   En palabras de Tabaré Vázquez, médico que fue presidente socialista de Uruguay y vetó una ley abortista, “el verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados; por eso se debe proteger más a los más débiles”.

   Esperamos que el Señor siga tocando el corazón de muchas personas, abriendo sus conciencias a esta sensibilidad, como sucede frente a otros ataques a la vida o la dignidad humana tales como el racismo, la guerra, la opresión económica, el clasismo, la pena de muerte, la violencia doméstica, el sexismo, la prostitución, el maltrato animal, la destrucción de la naturaleza…

8. Aquí no sobra nadie
   Los niños con síndrome de Down son discapacitados en alguna faceta. Pero son superdotados en amor, en alegría, en autosuperación, en solidaridad, en felicidad, en cariño, en hacernos mejores personas…  

   El Parlamento Europeo prohibió hace años el aborto por razón de sexo, por abrumadora mayoría. Todos entendieron que matar a una niña antes de nacer por el hecho de ser niña es una espantosa discriminación y había que prohibirla. Pero también es una discriminación matar a un discapacitado por ser discapacitado, y al hijo de una mujer que vive en la pobreza por ser pobre, y al que viene en mal momento por venir en mal momento...

   “Esto de vivir es un invento muy bueno de Dios” – frase de un niño con síndrome de Down, antes de una Eucaristía.

   Aquí no sobra nadie. Abortar es discriminar por razón de edad. Es discriminar a los demasiado pequeños. Es discriminar a los discapacitados, a los pobres, a los “inoportunos”… a los inocentes.

 9. Una amenaza interesada y global
   Algo no funciona en una sociedad que aborta a sus hijos en un oscuro y lucrativo negocio, que invierte presupuestos sanitarios en reproducción artificial, generando cientos de miles de embriones congelados, mientras muchas familias que no pueden tener hijos sufren enormes dificultades para adoptar.

   El abortismo es un negocio, que se alimenta del pago por las “intervenciones” y de subvenciones estatales. "Planned Parenthood" (paternidad planificada) es una de las ONGs que mueve más recursos del mundo. Se dedica a extensión del abortismo, desde la política a la práctica de abortos. Es multinacional, siembra centros por todo el globo. Se nutre de importantes subvenciones de diversos estados y donaciones de grandes fortunas.

   La “estrategia de salud reproductiva” es un instrumento planificado para disminuir las poblaciones de países subdesarrollados. Su objetivo es evitar rebeliones que amenacen la explotación barata de materias primas necesarias para las grandes industrias, según el Memorandum 200 de Seguridad Nacional de los EEUU, el cual refiere: “ningún país ha conseguido controlar su población sin recurrir al aborto”.

   Políticas abortistas son impuestas por la ONU y financiadas por Fundaciones como la Gates, la Rockefeller, la Ford y la ONG “Planned Parenthood”. Para evitar la acusación de imperialismo demográfico, fueron disfrazadas de preocupación por la autonomía reproductiva de la mujer,

   En el control de las poblaciones se ha llegado a la esterilización de mujeres indígenas en Perú e India a cambio de ayuda, la represión policial y aborto obligatorio de mujeres embarazadas de su segundo hijo en China, o la eliminación de ayudas a países pobres que no aprueban el aborto. Estas prácticas han sido denunciadas por representantes de diverso signo político, como Mercedes Arzú o Daniel Ortega.

   La Iglesia Católica fue señalada como el enemigo que hay que desprestigiar, por oponerse a esas políticas. Ocurre desde que Pablo VI propuso, en una conferencia internacional sobre población, permitir y promover el desarrollo de los países pobres, en lugar de limitar deliberadamente sus poblaciones como medio para evitar la conflictividad. Esa vía fue rechazada.

   Todos los pueblos han convivido con costumbres inhumanas sin apenas darse cuenta, el nuestro no está libre de eso. El abortismo será un día abolido como lo fue la esclavitud, el racismo, como va desapareciendo la explotación infantil, aún presente en países pobres. Entonces las personas de buena voluntad se extrañarán de cómo pudimos convivir tranquilamente con este horror. Algún día se nos preguntará qué hicimos nosotros para evitarlo.

   La Madre Teresa afirmó: “La mayor amenaza para la paz es el aborto”. Ella entendía muy profundamente lo inútil de intentar construir una convivencia justa y en paz sobre la eliminación oculta de millones de seres humanos.

10. Aborto y anticoncepción: dos caras, una moneda
   Los programas de supuesta “educación” sexual que se centran en el uso de anticonceptivos, fracasan uno tras otro y no producen más que una frustración de los jóvenes ante relaciones humanas insatisfactorias.

   La solución al aborto no pasa, como siguen pensando algunos, por propagar más la anticoncepción; los problemas humanos no se solucionan con pastillas o productos químicos. Cada persona es una realidad mucho más profunda y compleja que un mero organismo biológico, y debe ser considerada en su integridad y en su vocación al amor.

   Vemos también lo que ha ocurrido con la difusión de la píldora del día siguiente: no ha disminuido los embarazos “no deseados”. Además, su acción es a veces abortiva, haciendo que el embrión no llegue a implantarse en el útero.

   Los hechos prueban que el aborto provocado es precisamente la cloaca de la mentalidad anticonceptiva: anticoncepción y aborto son, en realidad, dos caras de la misma moneda.

Conclusión: EL CAMINO DEL AMOR
   Un embarazo no deseado puede convertirse en un embarazo aceptado, abriendo un camino verdadero frente al drama y la oscuridad del aborto.

   Por contra, el aborto no es el camino del amor, no es el camino que Dios nos ofrece a cada uno. El aborto nos hace daño y nos aparta de la felicidad que Él quiere para nosotros.

   En algún caso excepcionalmente difícil, entregar al hijo o hija en acogida o adopción es también una acción heroica, que salva la vida del hijo y entrega ese regalo de Dios a otra familia que lo puede acoger.

   Problemas humanos requieren soluciones humanas. El drama personal, familiar y social del aborto necesita la conversión de los corazones a la verdad y al amor, huyendo de toda ideología simplista. Es bueno poner verdaderamente nuestra conciencia en contacto con la realidad de este problema y de sus consecuencias para las personas, a menudo muy ocultas y silenciadas.

   La verdadera solución al aborto empieza por una vivencia auténticamente humana, libre y responsable del amor y la sexualidad, que es la que nos hace realmente más felices.

jueves, 30 de enero de 2014

El aborto nunca es "seguro"

  Un estudio epidemiológico llevado a cabo en Finlandia, muestra que las mujeres que abortan tienen 6 veces más riesgo morir por causas extrínsecas (autolisis, asesinato, accidente, etc) que las que dan a luz a sus hijos. Las cifras suponen 50,4 muertes anuales más por cada 100.000 mujeres que han abortado. En España, 112.390 embarazadas se someten a un aborto provocado cada año (dato de 2012). Aplicando los datos del estudio podemos estimar que unas 57 mujeres mueren al año en España por causas extrínsecas relacionadas con el aborto, especialmente autolisis (30 al año).

Afortunadamente, la incidencia de suicidio en mujeres españolas es unas 4 veces inferior a la de Finlandia. Sin embargo, no sabemos si esta menor tasa es también aplicable a los suicidios asociados al aborto. De ser así, en el mejor de los casos, las muertes anuales por autolisis no serían 30, sino la cuarta parte, unas 7. Lógicamente, estas 7-30 muertes anuales no son más que la punta del iceberg de los intentos de autolisis y del sufrimiento psicológico post-aborto.

El "aborto seguro" es un mito para proteger un negocio: la realidad es que el aborto siempre daña a la mujer. Urgen políticas sociales para ayudar a la parejas o mujeres solas que se quedan embarazadas, de forma que no se vean coaccionadas hacia el aborto y puedan tener a sus hijos.

Emilio Alegre
Farmacéutico, Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz, España)

jueves, 2 de enero de 2014

Experimentación con fetos abortados


ADVERTENCIA: Este artículo puede herir su sensibilidad. Especialmente, le recomendamos se abstenga de leerlo si ha sufrido un aborto espontáneo o provocado. 
   Lo que se describe a continuación está referido en revistas científicas y firmado por los propios autores de los experimentos. Se trata de científicos de todo el mundo y de revistas de elevado prestigio en el ámbito de la Medicina. Las fuentes son fácilmente comprobables por cualquier profesional.

   En algunos de estos textos se habla del uso experimental de fetos vivos procedentes de abortos provocados. Hay ya numerosos casos de personas que han sobrevivido a un aborto, rescatados por enfermeras. Pero, normalmente, durante el aborto se utiliza algún procedimiento para matar al feto y así evitar extraerlo vivo, bien sea la inyección a través del abdomen de la madre de una solución de cloruro potásico que para el corazón del bebé, la instilación de solución salina concentrada en el líquido amniótico que al ser tragada produce quemadura osmótica, clavar un punzón en la base del cráneo en el aborto por nacimiento parcial cuando ya sólo resta por salir la cabecita, o el descuartizamiento intrauterino en el caso de los bebés con menos tiempo de gestación. En otros casos, el propio trabajo de parto mata al bebé, aún inmaduro, o bien éste muere posteriormente en la bolsa de desechos, a veces tapado por la placenta. Para que pudieran ser usados en experimentos, nada de esto se hacía, sino que se extraía vivos a los niños “abortados” y se utilizaban en el laboratorio, como cobayas humanos. En algunos casos, se extraían por cesárea con el fin de obtenerles vivos en mejor estado.

Los primeros experimentos con fetos vivos

   En 1954, Enhörning y Westin publican un artículo cuyo título es: “Estudios experimentales del feto humano en asfixia prolongada”. Lo hacen en la revista Acta Physiologica Scandinava. Según describen , utilizaron 14 fetos vivos de 2 a 8 meses de gestación, procedentes de abortos provocados, para inyectarles diversos productos. Registraron su tensión arterial, electrocardiograma, latido del corazón, jadeos y contracciones de los miembros hasta que murieron.

   Westin y sus colaboradores desarrollaron otro experimento con fetos vivos procedentes de abortos, que sobrevivieron entre 5 y 12 horas. Se registraron sus movimientos de cabeza, tronco y extremidades, y se grabaron en una película en color que se podía ver en una institución de Estocolmo. Publicaron los resultados en la revista Acta Pediatrica en 1958.

   Kullander y Sunden escribieron otro artículo en el que se estudió la resistencia de 42 fetos vivos procedentes de abortos, hasta su muerte por asfixia, que se producía unas tres horas después. Se comprobó que sumergiéndoles en suero a 4ºC y calentándoles luego a 37ºC sobrevivían unas dos horas más. El experimento fue publicado en el Journal of Endocrinology en 1961.

Los experimentos del Dr. Goodlin

   A principios de los años 60, el Dr. Goodlin se propuso estudiar  si los fetos de 2 a 6 meses de gestación podían respirar a través de la piel. Para ello, sumergieron 15 fetos aún vivos, procedentes de abortos provocados, en cámaras de inmersión. Aumentaron la presión a 17 atmósferas (equivalente a la que se encuentra a 160 m de profundidad) para forzar el paso de gases a través de la piel. Al cabo de 11 horas, se procedía a la descompresión y se comprobaba si seguían vivos, observando si el cordón umbilical y el corazón seguían latiendo. Para asegurarse, rajaban el tórax y observaban directamente el corazón. Si seguía latiendo, continuaban el experimento con otras 11 horas de “inmersión”. Ninguno sobrevivió a la tercera inmersión, según los autores. El que más resistió vivió 23 horas. En un caso, se extrajo sangre directamente del corazón de un feto que sobrevivió a la primara inmersión, mientras latía a sólo 20 pulsaciones/minuto. El artículo se publicó en el American Journal of Obstetrics and Gynaecology, en 1963.

Los experimentos del Dr. Chamberlain

   Cuatro años más tarde, en 1967, un equipo investigador utilizó ocho fetos vivos, procedentes de abortos provocados por cesárea, para experimentar un mecanismo de circulación artificial de la sangre. Se les medía la frecuencia respiratoria, el pulso y la presión, y se les tomaba muestras de sangre periódicamente. También se observaba en efecto de enfriarles y calentarles sobre la actividad del corazón. Los más pequeños eran los que antes morían; tardaban 90 minutos. El más grande fue el que sobrevivió más tiempo. Era un niño de 980 gramos; la madre tenía 14 años y estaba embarazada de 6 meses, según el artículo. El niño extendía a veces los brazos y las piernas y daba boqueadas cada vez más frecuentes. Al principio eran dos por minuto, y al final unas 8-10 por minuto. Fueron 5 horas y 8 minutos de vida fuera del seno materno. El experimento fue publicado en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana (JAMA) y en el American Journal of Obstetrics and Gynaecology, y recibió un premio de la Asociación Americana de Ginecólogos y Obstretras, en cuyo congreso anual fue presentado. El artículo incluye una foto de uno de los niños durante el experimento (ver figura).

Experimentos posteriores

   Ante la aceptación de algunas revistas norteamericanas, europeas y japonesas, experimentos como estos continuaron llevándose a cabo. Algunos han utilizado como conejillos de Indias a las propias embarazadas. Adam y sus colaboradores, en el Hospital de Helsinki, inyectaron insulina preparada por BJ Green, del laboratorio Abbott, a 23 embarazadas de 3-4 meses de gestación. Para el estudio se eligió a embarazadas que iban a abortar, ya que la insulina hace descender en la sangre la glucosa de que se alimenta el feto. Presentaron sus datos en la revista “Diabetes”. El mismo equipo publicó en 1972 un artículo similar, pero esta vez usando otra sustancia, el glucagón, que hace aumentar el nivel de glucosa en sangre. Se administró en esta ocasión a 10 embarazadas. De nuevo se agradece la colaboración del laboratorio Abbott. Años después, utilizaron 12 cabezas de abortos entre tres y cinco meses de gestación para estudiar el metabolismo del cerebro.

   Kim y Felig, de la Universidad de Yale, observaron los efectos de someter a 18 embarazadas con 4-5 meses de gestación a un ayuno prolongado durante 4 días seguidos. Recibieron tres becas para la investigación, que fue presentada a dos congresos, uno de Pediatría y otro de Ginecología. En Japón se vacunó a mujeres que iban abortar con vacuna de rubeola de virus vivos, para comprobar si el virus pasaba a los fetos.

   En las últimas décadas, se ha desarrollado el comercio de fetos y órganos procedentes del aborto provocado, con fines de experimentación. En algunos casos, los órganos estaban disponibles bajo pedido. Algunas empresas ofrecían sus servicios de órganos “a la carta”, con garantía de facilitar las piezas con el máximo grado de frescura. Diversos grupos investigadores se han quejado de que el aborto por envenenamiento salino provocaba la “maceración” de los órganos, quedando inservibles. En cambio, otros se quejaban de que el aborto por dilatación y curetaje, que dilata el cuello del útero y corta al feto “in vivo” extrayéndolo a pedazos, dañaba los órganos y los dejaba inútiles para la experimentación.

   Finalmente, se ha puesto de manifiesto un tráfico de restos abortos para uso en industrias cosméticas y otras, así como la extracción cuidadosa de órganos y su comercio para el trasplante. Toda la información previa puede ampliarse en el artículo “Experimentación fetal, trasplantes, cosmética y su relación con el aborto provocado”, publicado por el Dr. Redondo* en Cuadernos deBioética 2012, 695-733.

Conclusión

   Los terribles hechos antes descritos muestran cómo el aborto provocado ha empujado el respeto a la dignidad del no nacido por la resbaladiza pendiente de la inmoralidad. Llama la atención, aún más que la crueldad de los grupos de investigadores, la aceptación de diversas revistas y asociaciones profesionales de la Medicina, incluidas algunas de Ginecología y Pediatría. Sin embargo, los actos enumerados aquí, que sorprenden por la frialdad con que son descritos, no son tan distintos, desde un punto de vista ético, de lo que ocurre a diario en los centros de abortos, con la connivencia o el desinterés de parte de la sociedad.

* Agradecemos al Dr. Redondo la revisión de este texto.