martes, 19 de enero de 2010

Nuevas noticias sobre la píldora del día siguiente

La Agencia Española de Medicamentos acaba de difundir el informe principal sobre el que se aprobó la dispensación de la píldora del día siguiente (PDS) sin receta. El informe reconoce que la píldora del día después sí presenta algunos problemas graves, como son la aparición de embarazo ectópico, por lo que está contraindicada en pacientes con riesgo elevado de embarazo ectópico (lo cual debería ser valorado por un médico), y el riesgo de trombosis en administraciones repetidas (lo que desaconsejaría su venta sin receta, facilitando el abuso). Estos aspectos fueron silenciados por el folleto sobre la PDS que difundió el Ministerio de Sanidad, y se llegó a afirmar algo tan inaudito para un producto de este tipo, como que carecía de de efectos adversos graves y estaba exento de contraindicaciones (lo cual se ha reconocido que era falso).

Pero además, lo que personalmente observo en este y otros informes al respecto es un sesgo ideológico, que no por frecuente llego a acostumbrarme a él. Me explico: En el apartado de seguridad, se hace referencia exclusivamente a seguridad para la mujer. No se habla de seguridad para un posible embrión aún no implantado.

Al silenciar completamente dicho aspecto, se está asumiendo implícitamente que el embrión no es un ser humano, o no es digno de consideración para un profesional sanitario, o para una agencia sanitaria de regulación, o para las propias usuarias, o para la población que requiere información objetiva y científicamente rigurosa. ¿Por qué? No lo entiendo. Me parece una negación ideológica, no científica. Desde un punto de vista incluso ajeno a consideraciones éticas, debería incluirse, en el apartado de seguridad, la seguridad para el embrión, tanto no implantado como implantado. Algunos fármacos tienen riesgos para el embrión, y esto se consigna en su ficha técnica, en el apartado de seguridad, pero no se hace en este caso.

Por otra parte, quiero señalar que la aparición no desdeñable de embarazos ectópicos, supone una constatación del efecto antiimplantatorio -y por tanto, embriocida, o abortivo precoz- del propio levonorgestrel: los embarazos uterinos están impedidos por el efecto antiimplantatorio, pero no tanto los ectópicos, que son independientes de la decidualización del endometrio. Esa es la causa de la aparición de embarazos ectópicos.

En fin, me preocupa que esta medida, que se sabe clarísimamente, por numerosos estudios epidemiológicos, que no va a contribuir a la disminución de los embarazos imprevistos, se haya tomado por razones no sanitarias. Eso supone una prostitución de la sanidad y de la profesión farmacéutica al servicio de otros intereses (políticos, económicos e ideológicos). Desde que se aprobó este producto, los farmacéuticos estamos siendo los tontos útiles de la película.

Y, sobre todo, me preocupa que esta píldora esté sirviendo como un paso más para desensibilizarnos hacia la dignidad de la vida humana, en su fase prenatal.