El cuento del preservativo

El 1 de Diciembre es el día de la lucha contra el SIDA. La epidemia del SIDA en África acaba con la vida de millones de personas. Los medicamentos para el SIDA son muy caros porque están bajo patente comercial, pero resultan baratísimos de fabricar, y tratando el VIH a tiempo, se reduce la transmisión (la carga viral en sangre se hace indetectable, y la infectividad baja). Pero la mayoría de grandes empresas que tienen la patente de estos medicamentos no permiten fabricarlos en países subdesarrollados a bajo coste. ¿Por qué, si no ganarían ni perderían nada, ya que, de todas formas, los países africanos no los pueden comprar a precios elevados? Se ha tardado más de una década en que se bajen los precios para África subsahariana, pero aún no lo suficiente como para conseguir que estén al alcance de la mayoría.  
Existen fuertes intereses económicos en que África siga estando subdesarrollada y "controlada", y para eso es imprescindible controlar su población. No parece probable que el SIDA haya sido fabricado en laboratorio, pero está viniendo muy bien para lo que algunos querían: reducir las poblaciones africanas y mantenerlas en el subdesarrollo. No podían perder la oportunidad de aprovecharlo.

Los españoles conocemos de cerca un caso ejemplar para entender por qué pasa esto: el de la población saharaui, que sigue durante décadas sumida en la injusticia y el subdesarrollo bajo control marroquí, mientras las multinacionales expolian los fosfatos que hay en su subsuelo. Si se desarrolla África, empezará a consumir por sí misma las materias primas estratégicas que posee, y las multinacionales ya no podrán llevárselas a precio de saldo, especialmente las de los EEUU y otros países industrializados.  Es posible que, por esa razón, los grandes accionistas de las multinacionales farmacéuticas, que con toda probabilidad son los mismos que poseen acciones en grandes industrias consumidoras de materias primas, no consienten en que se liberalice la producción de esos fármacos baratos que podrían paliar muchísimo la epidemia del SIDA en África. En cambio, esos mismos inversores, con la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford, las fundaciones de los Gates, etc., colaboran a bombo y platillo en campañas, dirigidas por la ONU, de reparto masivo de preservativos. Si tanto les importa el SIDA en África, ¿por qué no promueven, facilitan o permiten la fabricación -que sería baratísima y muy sencilla- de genéricos de los fármacos antirretrovirales en África?

¿Por qué empresas que gastan millones en dar apariencia de "responsabilidad social corporativa", no están dispuestas en cambio a ceder sus fármacos a precio de coste (es decir, baratísimos) a países africanos que no pueden comprarlos, o al menos permiten que se fabriquen genéricos? Muchas veces se ha usado la idea de que si se fabricaban genéricos en estos países, se desviarían para el consumo en países desarrollados que sí pueden comprarlos. Es una idea plausible, pero irreal: eso nunca ha sucedido. Nunca.

Hay excepciones a la regla de no facilitar fármacos a los africanos. Boehringer Ingelheim es una gran empresa farmacéutica (entre las 10 mayores del mundo), que curiosamente no sale a bolsa, porque es propiedad de una familia alemana. Por consiguiente, no tiene intereses cruzados en la obtención de materias primas industriales, ni en el subdesarrollo africano. Boehringer ofrece allí gratuitamente su fármaco anti-VIH nevirapina, y permite la fabricación de genéricos muy baratos. Con eso no pierde nada, y da una gran imagen corporativa. Así se está impidiendo la transmisión materno-fetal del VIH, pero sólo con este fármaco no se consigue mantener a los pacientes sin infecciones ni frenar la transmisión.

Hace años que se ha demostrado que la estrategia del preservativo solo es inefectiva. Sabemos hace años que el preservativo tiene una probabilidad de no evitar un embarazo de alrededor del 15% (por rotura, deslizamiento, defectos técnicos, etc.), y ocurre lo mismo con la transmisión del VIH. Ser promiscuo usando preservativo en un entorno con una elevada prevalencia de SIDA es como jugar a la ruleta rusa: le quitas 5 balas a la pistola, pero le sigue quedando una, así que es cuestión de tiempo que te toque bala. Eso sin contar con que la promiscuidad y el autocontrol no suelen ir unidos, todo lo contrario, por lo que muchas veces el preservativo se "olvida".

Ya hace más de una década, en Uganda se dieron cuenta de que la promoción del "sexo seguro" les estaba matando -en palabras de su presidente-, porque estaba dando a las personas con comportamientos sexuales arriesgados una falsa sensación de invulnerabilidad, y facilitando la extensión de estos comportamientos en una situación de éxodo rural, desarraigo cultural y alta prevalencia de VIH. Por tanto, el gobierno se embarcó en una estrategia doble: informar con seriedad de la gravedad de la epidemia y promover la fidelidad en parejas estables, para evitar el contagio. Así fue el único país africano que consiguió frenar la epidemia. En pocos años, las relaciones sexuales prematrimoniales se redujeron desde el 60% al 20% en Kampala, y paralelamente, la tasa de infección por VIH se redujo del 30% al 10%, mientras en los demás países el SIDA seguía su vertiginoso ascenso entre masivos repartos de condones. Los epidemiólogos aprendieron de esto y propusieron la estrategia "ABC": "Abstinence" si no tienes pareja estable, "Be faithful" (sé fiel) si tienes pareja estable. Y si todo esto falla y eres incapaz de controlarte, "Condom" y que no te pase nada... Solo les faltaba una letra, la "D": si estás infectado, toma "Drugs" (fármacos). Fármacos que casi nadie estaba dispuesto a suministrar a los africanos. ¿Por qué condones sí y fármacos no?

En "premio" al único país de todo el continente que había conseguido frenar la epidemia, ONUSIDA le retiró a Uganda todas sus ayudas económicas. La ONU es el principal organismo implicado en el control poblacional a nivel mundial. Así, los grandes accionistas y los gobiernos que dependen de ellos, disimulan el imperialismo demográfico con la apariencia de políticas de salud reproductiva y planificación familiar.

Más tarde, Kenia siguió los pasos de Uganda (dejar de predicar el "sexo seguro" y tomarse las cosas en serio), con idéntico resultado: reducción drástica en pocos años de la tasa de infección VIH.

Como se ve, todo esto de la estrategia CCC (condom-condom-condom) se presenta como algo muy progresista, pero lo que está detrás son los intereses de las grandes industrias de países desarrollados y el gobierno americano, que quedan claros al leer el Memorandum 200 de Seguridad Nacional de los EEUU. Con la estrategia de favorecer la extensión del SIDA en África, repartiendo preservativos masivamente pero negando los medicamentos, y cerrándose a programas para evitar la promiscuidad, contribuyen a cumplir lo que ya se propusieron hace años en aquel Memorándum, origen del informe Kissinger y de las Conferencias Mundiales de la Población: mantener a los países pobres en el subdesarrollo para poder seguir expoliando sus materias primas, estratégicas para los intereses económicos de los EEUU y otros países industrializados.

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