lunes, 13 de febrero de 2012

... y la OMC se empecina en sus errores

Tras la magnífica tribuna de José Jara, presidente de la Asociacion de Bioética de Madrid (ABIMAD), en Diario Médico, en la que señalaba dos de las numerosas fallas del fatídico Código de Ética y Deontología publicado por la OMC, una airada y penosa respuesta de la Comisión Deontológica (9.2.2012 en Diario Médico, ver abajo) no se hizo esperar. En ella, se llama implícitamente "acto médico" al aborto. Ya veíamos que el Código lo trataba así; al menos en esta contestación ha quedado claro que eso es lo que estaba en el ánimo de los autores al redactar tamaña bazofia. Es hipocresía afirmar en lo teórico que se defiende la vida y, en lo concreto, no sólo no defenderla, sino amenazarla, y meter presión a los profesionales que la defienden. En mi experiencia profesional, las zancadillas ha venido de compañeros  que se decían "contrarios al aborto, pero..." firman un protocolo que incluye el aborto, censuran una actuación que defiende la vida o evitan sacar una discusión que les incomoda y prefieren mirar para otro lado. Dar la nota, desprestigia... Hay que convivir en armonía siempre que se pueda... y se acaba haciendo cosas como este Código, sin darse siquiera cuenta de la barbarie en que se ha caído.

"Entre pacientes civilizados y médicos civilizados el respeto mutuo ha de ser total" -señalan estos expertos en nadar y guardar la ropa, acaso olvidándose de que el embrión o feto es también paciente, y el más débil, y decirle a su madre que le corresponde el derecho a matarle legalmente, o llamar acto médico a acabar con su vida, es mucho más que falta de respeto. Y es que los no nacidos no están tan civilizados, ni entienden de sutilezas; los pobres sólo saben vivir o morir. Hay quienes los matan en una sala con apariencia de quirófano, y quienes desprecian su vida en un panfleto con apariencia de código de ética. Ni lo primero es un acto médico, ni lo segundo es un tratado del deber ético y profesional de un médico, sino lo contrario.

Con "amigos" así, los profesionales provida no necesitan enemigos. Ni los médicos provida necesitan un Colegio. Sí, la colegiación obligatoria ha sobrevivido a la era Zapatero, pero... ¿a qué precio? Y ¿para qué? ¿Para esto? ¿Para dejar tirados a los médicos de familia que se niegan a dar el sobre del aborto? ¿Para amenazar a los obstetras que no se implican en ofrecer el aborto cuando detectan un problema? ¿Para dejar a los pies de los caballos a las instituciones que se niegan a realizar abortos o dar píldoras de efecto abortivo? ¿Para aceptar como actos médicos el aborto y la esterilización? ¿Para dejar vendidos a los médicos que dan consejos saludables y éticos, bajo sospecha de imponer sus propias creencias? Para todo eso, lo que verdaderamente sobra es la Ética.




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