CULPABLES DE SILENCIO.- El nuevo Código de Ética Médica atenta contra la vida prenatal (III)


 "Los verdaderamente malos son pocos, lo más peligroso es la gente corriente" (Primo Levi)  

  "2.‐ El médico que legítimamente opte por la objeción de conciencia, a la que tiene derecho, no queda eximido de informar a la mujer sobre los derechos que el Estado le otorga en esta materia" (en referencia al aborto; artículo 55 del nuevo Código de "Ética" "Médica", la mayor infamia colectiva de la Medicina española en toda su historia).


Dicen que los corderos enmudecen cuando los envían al matadero. En cambio, demasiados humanos enmudecen y colaboran cuando otros son enviados al matadero, con tal de que no les toque a ellos, de mantener sus privilegios o de no "señalarse", como suelen decir los cómplices en nuestro país. No son corderos, ni siquiera borregos, porque en el caso de los médicos, que tienen obligación y profesión de proteger la vida humana, su responsabilidad es mucho mayor.

Cobardía es lo que han demostrado las docenas de médicos que, desde la Presidencia de los Colegios, desde las Comisiones Deontológicas provinciales y desde la propia Comisión Deontológica de la Organización Médica Colegial, han colaborado con su anuencia y su silencio a que se apruebe un Código de "Ética" "Médica" que convierte a los médicos que no recurran a la desobediencia civil en otra cosa, porque les obliga a ofrecer el aborto a las embarazadas que estén en situación de hacer uso legal (que no legítimo) del mismo. Ni siquiera la Real Academia Nacional de Medicina se ha pronunciado a tiempo, ni ha protestado públicamente por no ser consultada, como sería imprescindible en un hecho de esa naturaleza. Tampoco las cátedras de Bioética han intervenido. Muchos se han tragado sus propias palabras durante años, cuando declaraban valientemente que el aborto no es un acto médico, para ahora no sólo callarse, sino decir y refrendar que ofrecer el aborto a una embarazada es éticamente obligatorio para un médico. Con eso, la palabra "médico" en España parece que va perdiendo su significado... y su respetabilidad. Con su silencio, acaban de perpetrar la mayor infamia de la historia de la Medicina española.

"Permanecer en el silencio es ser cómplice" (Albert Camus)

No sólo han colaborado con su silencio, sino que se han avenido a silenciar a la fuerza a todos sus colegas médicos, ocultándoles un borrador que tenían derecho a conocer y a discutir. Y no sólo a ellos: nos lo han ocultado a toda la sociedad, como si la ética médica sólo fuera cosa que interesa a la cúpula de las organizaciones colegiales. Nos han engañado a todos, callando y no avisándonos del borrador de código que se nos venía encima. Nos hemos enterado por la prensa y cuando ya apenas había tiempo de nada. Eso es una verdadera traición. Los médicos se han desayunado con un nuevo código que trastoca completamente sus funciones en la sociedad, y que les coloca  a los pies de los caballos de los abortistas: o colaboran con el aborto, o se podrán ver denunciados y enjuiciados, y el Código que sus dirigentes han aprobado se citará en su contra. Dice el Presidente de la Organización Médica Colegial: "no queremos héroes". No, ahora lo que tendrán no serán héroes, sino mártires, dado que "martyr" significa "testigo": aquellos que quieran seguir siendo médicos, dando testimonio de lo que eso significa; no como ellos, que han hecho dejación de su profesión. Sí: podrán seguir ejerciendo la medicina o algo que se le parece externamente vestidos con una bata, pero han dejado de ser médicos, porque han dilapidado la dignidad y confianza que merece su profesión. Sus batas están manchadas de sangre inocente. 

Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada" (Edmund Burke)

Me cuesta escribir esto, porque estoy siendo duro con personas que siempre han defendido la vida y que no se han dado cuenta realmente de la barbaridad en la que acababan de participar. Me duele publicarlo, porque yo les admiro, y no estoy ni de lejos a su altura. Pero es la realidad, y hay que denunciarlo con claridad, porque casi sin darse cuenta, deslizándose por la pendiente resbaladiza de la inmoralidad, es como se llega a la barbarie: poco a poco, paso a paso, día a día, casi sin darse cuenta. Si no despertamos y nos esforzamos por salir de ella, al final nos sorprenderemos, como aquel juez juzgado en la película sobre Nüremberg, encarnado por Burt Lancaster, que no entendía cómo se pudo llegar al exterminio de millones de personas. Y alguien, parafraseando a aquel Spencer Tracy de la gran pantalla, nos tendrá que recordar:  


"Se llegó el mismo día que usted condenó a un médico que no quería ofrecer el aborto, sabiendo que él actuaba bien".


Como no podía ser de otra forma, los cambios en este Código no vienen acompañados de argumentos éticos, sólo de votos. Se han asumido acríticamente los postulados de la Ética de Mínimos, una doctrina anti-filosófica que sólo es aceptada en círculos socialistas, según la cual está bien lo que la mayoría cree que está bien. ¿Por qué es bueno aceptar ahora el asesinato de los que van a nacer como acto médico que el facultativo debe proponer? Por mayoría, no por ningún razonamiento. Lo que antes era inmoral, ahora es obligatorio. Por mayoría. Por mayoría y sin argumentos, lo mismo que se aprobaron las leyes nazis. En realidad, con esto, la OMC española se ha convertido en la analogía actual de aquel Bundestag. ¿A nadie se le ha ocurrido exigir que se justificasen éticamente los cambios en lugar de limitarse a votarlos? ¿Ni han estimado oportuno informar a sus colegas y a toda la sociedad de la barbarie que estaba camino de perpetrarse desde hace meses? ¿Ni han tenido lo que hay que tener para salir a la palestra y denunciar esta canallada? Y han tenido que hacerlo en pleno verano, cuando la mitad está de vacaciones y la otra mitad presta poca  atención a las noticias.

¿Cómo se explica, ética y científicamente que un médico tenga obligación ética de ofrecerle matar a su hijo a una embarazada? Porque esto es lo que han aceptado sin rechistar. Se queda uno sin palabras, sin rubor, al denominar lo que acaban de hacer. Quizá no se den cuenta aún, pero acaban de firmar su ingreso en los anales de la infamia.

Los líderes de la Medicina española se suman así a la lista de grandes cobardes de la historia, como aquellos jueces juzgados en Nüremberg, que firmaban sentencias injustas para no señalarse. Muchos de estos médicos españoles llevaban años defendiendo la dignidad profesional contra el aborto, pero han enmudecido, o se han conformado con que el Código tenga otras cosas que les gustan, frente al "pequeño detalle" de que están obligando a sus colegas -¡alegando para ello la ética!- a ofrecer el aborto a las embarazadas. Mayor perversión no cabe: han elevado el mal al rango de imperativo moral. Si no se dan cuenta, es que están ciegos.

Han vendido a sus colegas y a los inocentes, ellos sabrán a cambio de qué. El Colegio de Médicos de Madrid ha sido el más beligerante en las alegaciones, asumiendo totalmente los postulados de la ONG multinacional del aborto, "Planned Parenthood" y su pantalla en España, Leire Pajín. El de Barcelona lleva años haciendo lo mismo tras su heroína particular, Marina Geli. Pero, ¿y los demás, qué han ganado? Me temo que no se han señalado a cambio de evitar un disgusto. Sí, "los malos" que trataban de imponer ese código eran pocos, pero los que de verdad han hecho el daño han sido ellos, "los buenos". ¡Qué razón tenía Primo Levi...!

Pero aún están a tiempo, aunque sea dando un testimonio individual. Una vez, una carmelita coreana me enseñó un libro sobre los inicios de la fe en su país. Hubo miles de mártires. El que más me impactó fue un hombre que, llevado ante el juez por ser cristiano junto con otros muchos, se acobardó y renegó de Cristo, con lo que fue liberado. Una vez en casa, se arrepintió y pensó volver al tribunal. Saliendo a la calle, se encontró con el juez que le había liberado, que venía de vuelta, cansado tras el arduo trabajo de masacrar inocentes. Le dijo que él era cristiano, y que se arrepentía de haber renegado de Cristo. El juez mandó detenerlo de nuevo y fue martirizado, como los demás.

Creo que como colectivo, los médicos españoles han fracasado, dan vergüenza. Para ser médico, a partir de ahora, hay que arriesgarse a la desobediencia civil, puesto que la objeción de conciencia ha quedado eliminada, por la traición de los encargados de garantizarla. Como en Suecia, los estudiantes con verdadera vocación médica tendrán que plantearse hacer otras carreras. Y ha llegado la hora de los mártires de la Medicina española.

Comentarios

Maria del Rayo ha dicho que…
Que fuerte.
Pero es así.
Tenemos que alzar la voz,
Gracias!!
DTB

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