Ayudar a bien morir

Sé que algunos pensáis que la eutanasia es una necesidad, cuestión de libertad. Yo no, y pienso que traerá sufrimiento y deshumanización. Este es mi testimonio y mi opinión.

 En 2018 murió mi madre, tras dos años de una enfermedad muy difícil. Una médico de la familia que trata casos similares, nos dijo que había sido uno de los dos o tres casos más duros que había visto en su carrera. Mi madre lo llevó admirablemente, apoyada en Dios, aunque eso no le ahorró la dureza de la enfermedad ni los momentos de bajo ánimo. Afortunadamente, tuvimos una cuidadora magnífica que hacía más de lo que era su obligación.



Con esto, tuve contacto con los profesionales, médicos y enfermeros, que atienden a las personas en cuidados paliativos. En todo momento, nuestra preocupación y la suya fue atender, aliviar, acompañar... Profesionales con sabiduría médica nos dieron una buena clave: atender a las necesidades de cada día, planteándonos los problemas según fueran surgiendo, en cuanto a las curas, los analgésicos, la nutrición, la sedación... La enfermedad cansa, agota, y más una enfermedad así, pero eso no quita dignidad a las personas, todo lo contrario, a mi madre la hizo mejor.

Del contacto con esos profesionales sanitarios tengo mucho bueno que resaltar. Luchan en la batalla más dura de la Medicina, pero creo que también es una de las más bonitas y positivas, porque aportan muchísimo al paciente y a su familia. Valoran cada poco tiempo el dolor, ajustan el tratamiento, revisan la nutrición e hidratación, la adecuan a cada fase y posibilidad, hablan, asesoran, comparten opiniones sobre cuidados, y entre todos evitamos el encarnizamiento terapéutico inútil... Afortunadamente, pudimos lidiar con la enfermedad en casa, con mucho esfuerzo sobre todo de mi hermana, pues yo vivo a 600 Km. No puedo imaginar cómo lo pasarán en los casos en que no puedan pagarse un cuidador y tampoco tengan disponible un centro de paliativos en el que ingresar al paciente. Ni cómo pueden enfrentarse a esto los enfermos que están solos. Ahí se necesita un gran avance, no creo que haya muchas áreas de la sanidad donde una razonable inversión sea tan necesaria y beneficiosa.

Ahora se están poniendo sobre la mesa política la eutanasia y el suicidio asistido. Desde esta experiencia vital que acabo de contar, me parece una propuesta fuera de juego. Las soluciones a los problemas humanos son bastante más complejas, y no es que haya otras cosas antes -aunque ofrecer la eutanasia sin cuidados paliativos desarrollados es tremendo- o que tenga graves inconvenientes de aplicación... Es que matar al paciente no es solución.

Se proponen también ofrecer la eutanasia a los grandes inválidos y a pacientes con patologías crónicas que no soportan la vida. Todos disuadiríamos a alguien de tirarse desde una cornisa, pero ponerle una inyección a un tetraplégico se puede ver de otra manera. ¿Por qué? ¿Les estamos diciendo que su vida no es válida? ¿No tiene que ver ese juicio con la cosificación de la persona a la que estamos llegando? En cambio, hay personas que se dejan la piel, muchas de ellas otros tetraplégicos que han pasado por ello, para que quienes acaban de sufrir ese trauma puedan aceptar su estado y vivir una vida plena, humana. No les ayuda nada que la sociedad les dé este mensaje: "mejor, mátate". Psicológicamente, cualquier persona en un estado de debilidad así, pasa por fases muy duras antes de llegar a la aceptación; la tentación de la eutanasia es un mensaje inmisericorde, que no ayuda nada.

También es muy difícil cuidar a un familiar terminal, y más con el ritmo de vida que llevamos. Es evidente que la eutanasia ejercerá una presión sobre los enfermos, como si su obligación fuera quitarse de enmedio y "dejar vivir" al resto; sin molestar, sin hacer gasto. Esto me parece algo realmente indigno de las personas, de las familias. Abre escenarios penosos para todos, que nos llevan por un camino equivocado.

A favor de la eutanasia están políticos de izquierdas y derechas. Sin embargo, la izquierda ha sabido rectificar en algunas cuestiones cuando se han dado cuenta de que realmente no beneficiaban a los más débiles, todo lo contrario, y que no eran banderas de libertad; hablo por ejemplo de la prostitución o de los vientres de alquiler. Las campañas contra esas dos realidades en los últimos años han venido mayoritariamente de la izquierda en este país, y creo que es algo muy acertado. Ojalá se rectifique a tiempo también en este punto.

Necesitamos políticos que nos lleven por buen camino y nos faciliten ser cada vez mejores y más solidarios, llevando una vida más auténtica, humana y personal, dentro del materialismo y despersonalización reinantes. Necesitamos políticos que nos ayuden con soluciones verdaderamente positivas, las que evidentemente hacen falta: facilitar ayudas y cuidados a quien no los tiene, promocionar los cuidados paliativos para todos. Necesitamos políticos que escuchen a las personas, a sus familias y a los profesionales que las cuidan, que merecen algo mucho mejor. Ojalá quienes apoyan la eutanasia y el sucidio asistido, como una solución al sufrimiento que creo falsa, impersonal y simplista, se den cuenta del mal y el sufrimiento que pueden provocar. Probablemente, hoy piensen que van a ayudar mucho a los pacientes con la eutanasia; quizá tampoco tengan tiempo ni ocasión de pararse a pensar y ver mucho más. Espero que la gente corriente, que tantas veces actúa de forma heroica en su día a día cuando llega la dificultad de verdad, les ayude a verlo.

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